📝HISTORIA EN BREVE

  • El dióxido de titanio, el cual está prohibido en Europa, todavía se encuentra en caramelos, glaseados y otros alimentos en muchos países, donde actúa como un agente blanqueador que altera los procesos celulares normales
  • Existen muchos estudios que demuestran que las nanopartículas de dióxido de titanio ingresan al torrente sanguíneo y se acumulan en los tejidos, lo que intensifica sus efectos dañinos en el ADN
  • Las investigaciones señalan que las partículas de dióxido de titanio causan inflamación intestinal. Por lo general, las personas que consumen bocadillos procesados a diario sufren de molestias digestivas
  • Algunos comestibles, como gomas de mascar y golosinas de colores llamativos, a menudo, incluyen dióxido de titanio, por lo que es importante conocer sus diferentes nombres
  • Si desea protegerse de aditivos cuestionables y reducir la exposición innecesaria a compuestos que afectan su calidad de vida, revise las etiquetas y familiarícese con las marcas alternativas

🩺Por el Dr. Mercola

El dióxido de titanio, el cual está prohibido en Europa por su relación con el daño al ADN y la inflamación, permanece presente en una gran cantidad de alimentos en muchos países del mundo. La Unión Europea prohibió su uso después de que Francia tomara medidas en 2020, ya que se encontró evidencia suficiente de que las nanopartículas de dióxido de titanio se acumulan en el cuerpo y crean graves problemas.1

La Agencia Internacional para la Investigación del Cáncer (IARC, por sus siglas en inglés) también señaló al dióxido de titanio como un “probable agente cancerígeno para los humanos”, y lo clasificó como sustancia del Grupo 2B. Mientras tanto, la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA, por sus siglas en inglés) de Estados Unidos continúa clasificándolo como “reconocido como seguro”, lo que contribuye a que los consumidores de Estados Unidos se encuentren expuestos a este aditivo peligroso. Lo peor es que algunos bocadillos populares, que disfrutan tanto adultos como niños, contienen dióxido de titanio, incluyendo los famosos Mentos y Skittles.2

Descubra cómo el dióxido de titanio ingresa al cuerpo

Un informe de la organización US Right to Know3 explora una serie de investigaciones sobre el dióxido de titanio, en el cual se enfoca en cómo ingresa a los alimentos y los riesgos que muchos consumidores ignoran.

De acuerdo con su investigación, las pequeñas partículas de este pigmento blanqueador se esconden en productos como pasteles y dulces, lo que genera preocupación sobre su impacto a largo plazo. Aunque el dióxido de titanio se conoce como un aditivo colorante, investigaciones más detalladas revelan que afecta al intestino, al ADN celular e incluso a las vías neurológicas.

Para empezar, uno de los detalles más destacables sobre el dióxido de titanio es que contiene nanopartículas que miden entre 1 y 100 nanómetros de diámetro.4 Ese tamaño es tan pequeño (miles de veces más delgado que un cabello humano) que estas partículas atraviesan las barreras protectoras del cuerpo.

Sin embargo, algunos estudios descubrieron que pasan por la boca y el tracto digestivo, hasta que llegan al torrente sanguíneo, se acumulan en diferentes órganos y causan estrés oxidativo. En especial, el informe hizo referencia a la “genotoxicidad”, lo que significa que estas nanopartículas dañan el ADN y contribuyen a las mutaciones.

El estudio demostró evidencia de que el dióxido de titanio ingresa al torrente sanguíneo y fue publicado en la revista Nanotoxicology en 2023.5 Allí, los investigadores notaron que dañaba el ADN y que afectaba la regeneración de las células. Pero esa no es la única investigación que demuestra resultados similares. La organización US Right to Know compartió los siguientes hallazgos de un estudio realizado con animales y que se publicó en la revista Scientifica (El Cairo):6

“Los resultados demostraron que dependiendo del tiempo, la exposición produjo 'cambios leves a moderados en la citoarquitectura del tejido del cerebro'.
Además, 'el ensayo Comet reveló la fragmentación apoptótica del ADN, mientras que el patrón PCR-SSCP y la secuenciación directa demostraron una mutación puntual del gen Presenilina 1 en el exón 5, un gen que se relaciona a formas hereditarias de la enfermedad de Alzheimer.'
Los investigadores escribieron: “a partir de estos hallazgos, el presente estudio concluyó que las TiO2NP son genotóxicas y mutagénicas para el tejido del cerebro, lo que a su vez podría generar la incidencia de la enfermedad de Alzheimer”.

Efecto del dióxido de titanio en la salud intestinal

En otro estudio publicado en la revista Nanotoxicology,7 investigadores utilizaron un modelo animal para estudiar los efectos del dióxido de titanio en la función hepática y la salud intestinal. Después de examinar los efectos sobre los órganos, esto es lo que observaron:

“Se observó una acumulación significativa de titanio en el hígado y el intestino de los ratones que consumieron E171; en estos últimos también se midió un aumento de tres veces en el número de partículas de TiO2. La acumulación de titanio en el hígado se relacionó con enfoques necroinflamatorios que contenían monocitos/macrófagos tisulares.
Tres días después de la última dosis, se observó una producción mayor de superóxido e inflamación en el estómago y el intestino. En general, esto demuestra que el riesgo para la salud humana relacionado con la exposición alimentaria al E171 debe considerarse con mucho cuidado”.8

Un estudio similar fue publicado en el Journal of Agricultural and Food Chemistry.9 Para este estudio, los investigadores alimentaron a ratones con partículas de dióxido de titanio y descubrieron que tuvieron un peso corporal menor, además de inflamación intestinal después de tres meses.

Más importante aún, el estudio observó una composición alterada del microbioma intestinal de los ratones, así como niveles bajos de células T CD4, que son células responsables de organizar otras células inmunes para combatir enfermedades. También disminuyeron las células T reguladoras y los glóbulos blancos.10

En un estudio publicado en la revista Particle and Fibre Technology,11 los investigadores exploraron la capacidad del dióxido de titanio para contribuir al desarrollo de la enfermedad del intestino irritable, así como otras funciones digestivas importantes, como la población del microbioma, el sistema inmunológico, el epitelio y la capa de moco. Como era de esperarse, el dióxido de titanio afectó todos estos elementos, lo que promovió “enfermedades autoinmunes, neurológicas, inflamatorias, infecciosas y metabólicas”.12

Para un estudio realizado en 2023 y publicado en la revista Environmental Research,13 los científicos probaron los efectos del dióxido de titanio en la microbiota intestinal de los ratones. Esto es lo que observaron:

“Los efectos inhibidores del crecimiento podrían relacionarse con el daño a la membrana celular causado por las nanopartículas de dióxido de titanio (TiO2) a las cepas bacterianas. El análisis metabolómico demostró que las nanopartículas de TiO2 causaron alteraciones en diferentes vías metabólicas de las bacterias intestinales, como el metabolismo del triptófano y la arginina, que se demostró que desempeñan funciones muy importantes en la regulación de la salud intestinal”.14

Pero eso no es todo lo que descubrieron los investigadores. Además, disminuyeron cuatro metabolitos diferentes según las muestras de orina recolectadas. “Nuestros resultados ilustraron que las nanopartículas de TiO2 obstaculizaron el crecimiento de cuatro cepas bacterianas intestinales beneficiosas”, concluyeron. 15

La obesidad es otro efecto secundario del dióxido de titanio

Como era de esperarse, los efectos del dióxido de titanio en la salud intestinal tendrán un impacto en los procesos metabólicos del cuerpo, lo que provocará un aumento de peso. Esta hipótesis se puso a prueba en un estudio de 2023 publicado en la revista Environmental Pollution,16 en el que los investigadores examinaron el E171 (dióxido de titanio como colorante alimenticio) como factor de aumento de peso. Cómo se señala en el informe de U.S. Right to Know:17

“Dado que la microbiota intestinal desempeña un papel importante en el mantenimiento y desarrollo de la función inmunológica, y debido a que se ha demostrado que el dióxido de titanio como aditivo alimenticio altera la microbiota intestinal, los investigadores querían revisar 'las desregulaciones a lo largo del eje microbiota intestinal-sistema inmunológico después de la exposición por vía oral al TiO2, en comparación con las informadas en pacientes con obesidad o diabetes, y destacar los mecanismos potenciales por los cuales las nanopartículas de TiO2 transmitidas por los alimentos podrían aumentar la susceptibilidad a desarrollar trastornos metabólicos relacionados con la obesidad'”.

Una vez completado el estudio, los autores observaron cambios recurrentes en la población de la microbioma intestinal cuando se expuso al dióxido de titanio. Esto provocó un desequilibrio bacteriano que se relacionó con la obesidad.18

El dióxido de titanio afecta la neurotoxicidad

Luego, un estudio de 2025 publicado en la revista Alzheimer's and Dementia señaló que el dióxido de titanio contribuye a la neurotoxicidad, lo que aumenta el riesgo de desarrollar la enfermedad de Alzheimer. En particular, el dióxido de titanio se une a receptores específicos en las neuronas, “lo que corrompe su señalización y provoca estrés oxidativo, inflamación y sobreproducción de péptidos beta-amiloide tóxicos, que son señales clave de la enfermedad de Alzheimer”.19

El informe de US Right to Know también citó otro estudio,20 esta vez publicado en la revista Nanoscale Research Letters.21 Aquí los investigadores analizaron cómo el dióxido de titanio afecta la salud del cerebro y aumenta el riesgo de desarrollar enfermedades relacionadas con el cerebro. Observaron que el titanio se acumula en el cuerpo y que la exposición constante aumenta la probabilidad de desarrollar problemas:22

“La exposición prolongada o crónica a nanopartículas de TiO2 podría provocar un aumento gradual del contenido de Ti en el cerebro, lo que en algún momento podría causar daños en las neuronas y células gliales y, como consecuencia, provocar disfunción del sistema nervioso central”.

Otros efectos negativos del dióxido de titanio

Según el informe de US Right to Know, la lista de efectos adversos causados por el dióxido de titanio continúa. Citaron un estudio publicado en la revista Particle and Fibre Technology que demostró sus efectos en crías de ratones. En especial, señalaron que “una exposición crónica a nanopartículas de TiO2 durante el embarazo altera la actividad respiratoria de las crías, caracterizada por una frecuencia respiratoria alta que no es normal”.23

Además, provocó que la respiración se acelerara de forma anormal y que la función neuronal responsable de la respiración se viera afectada. Concluyeron la investigación diciendo:

“Nuestros hallazgos demuestran que la exposición por parte de la madre a nanopartículas de TiO2 durante el embarazo afecta el desarrollo y funcionamiento normal de los centros respiratorios en el feto”.24

En otro estudio, publicado en la revista Archives of Toxicology,25 los investigadores se aventuraron en el ámbito de la salud humana y observaron que el dióxido de titanio ocasiona problemas muy graves en los niños. Se centraron en dos hechos importantes:

“En primer lugar, los estudios de reprotoxicidad demuestran que los animales de ambos sexos se ven afectados por la toxicidad de estas nanopartículas, lo que destaca la importancia de realizar estudios in vivo con animales machos y hembras.
En segundo lugar, la exposición humana comienza en el útero a través de la transferencia materno-fetal y continúa después del nacimiento a través de la lactancia materna. Los niños quedan entonces reexpuestos de forma crónica debido a sus preferencias alimenticias. Para que los estudios experimentales sean relevantes para la situación humana in vivo, deberían considerar la exposición a las nanopartículas con respecto a la edad o el período de vida de la población estudiada”.26

Qué medidas seguir para reducir su exposición al dióxido de titanio

Considero que la estrategia más importante para proteger su salud del dióxido de titanio es limitar algunos platillos y bocadillos. Si le preocupa el daño al ADN, la inflamación digestiva u otros problemas crónicos que tal vez sean causados por el dióxido de titanio, es bueno enfocarse en la base del problema, los ingredientes que se esconden en golosinas de colores llamativos y alimentos ultraprocesados. A continuación, se presentan cinco estrategias que podrían ayudarle a evitar este culpable omnipresente:

1. Revise muy bien las listas de ingredientes: lea muy bien la etiqueta del paquete antes de agregar cualquier cosa a su carrito. Si ve en la etiqueta del producto “dióxido de titanio” o colorante alimentario “E171”, es mejor evitar ese producto. Esto es muy útil si es un padre que desea minimizar los aditivos cuestionables en la alimentación de sus hijos.

2. Opte por marcas que valoren la transparencia:  muchas empresas ahora se dan cuenta de lo importantes que son las etiquetas limpias. Si es un profesional ocupado, busque marcas que no contengan colorantes alimentarios. Esto le ahorra tiempo y le garantiza que usted y su familia eviten los alimentos contaminados con dióxido de titanio.

3. Elija alimentos enteros y sin procesar: la forma más fácil de evitar el dióxido de titanio en los alimentos es cocinándolos en casa con ingredientes frescos, como frutas y vegetales orgánicos, así como carnes de animales criados con pastura. Al preparar sus propias comidas, tendrá control total sobre cada componente. Esto elimina de manera automática el dióxido de titanio, así como otros aditivos ocultos que se encuentran en los productos ultraprocesados.

4. Pregunte sobre los aditivos cuando salga a comer: siempre tenga cuidado cuando salga a comer con familiares o amigos. Si sospecha de ciertas salsas, glaseados o rellenos de crema en los restaurantes, sería prudente preguntar si contienen algún agente blanqueador. Este paso le ayudará a usted y a sus seres queridos a evitar el dióxido de titanio. Por otro lado, busque restaurantes que ofrezcan comidas frescas y orgánicas.

5. Seleccione alternativas naturales: cuando quiera algo dulce, experimente con miel de Manuka sin procesar, purés de frutas reales o jarabe de maple como endulzantes, en lugar de azúcar refinada. Esto le permite satisfacer su gusto por lo dulce y mantener su alimentación sin ingredientes controvertidos como el dióxido de titanio.